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Sinopsis
En París, un espléndido palacete es transformado
en hospital de la Cruz Roja durante la Primera Guerra. La princesa
de Bormes, que se aloja en la mansión, ha reunido vehículos,
enfermeros, mecánicos y conductores; pero las autoridades
niegan a su convoy el paso hacia el frente. La aparición
inesperada de Thomas, un joven de dieciséis años
que se atribuye identidad y apellido falsos, permite a la princesa
conseguir los salvoconductos necesarios para emprender su viaje.
Mientras la guerra acontece, la encantadora personalidad de Thomás
hará que todos los personajes sientan en torno a aquél
una irresistible atracción.
El personaje
En una historia de apariencia tan irreal, donde las secuencias
de la novela transcurren como fases de un juego, Thomas el impostor
provoca la complicidad del lector, hace que se admire su descabellada
impostura y, además, conquista para siempre el recuerdo
que, como sucede con los héroes, ganan para sí los
personajes entrañables que ceden su vida a los demás
sin pedir nada a cambio. En efecto, Jean Cocteau creó en
“Thomas el impostor” uno de los personajes más
entrañables de la literatura universal. Gillaume Thomas
de Fontenay finge una personalidad inexistente, se arroga un privilegio
social y familiar que no le corresponde; pero su fingimiento se
trama en un acto indeliberado, sirve de excusa con la que Thomas
reviste su vida con las oportunidades del entretenimiento. No
pretende otra cosa: jugar a ser soldado. No obstante, la fingida
identidad que Thomas adopta dará a toda la galería
de personajes acompañantes la ocasión necesaria
para ejercitar su vocación humana. Thomas consigue, sin
pretenderlo, el privilegio que tantos desean tener a su lado.
La calidad del personaje aún adolescente hará
cierta toda invención. La confianza que inspira su inocencia
dará mayor crédito a su fantasía. Thomas,
finalmente creemos, no engaña; sucede que su verdad es
distinta a la de los demás. Guillaume Thomas de Fontenay
descubre y utiliza el artificio con que se desenvuelve la vida.
A punto de concluir la novela, Thomás, sintiéndose
mortalmente herido dice: “Una bala. Estoy perdido si no
me hago el muerto”. Su impostura conviene a la verdad como
si se tratara de una verdad indiscutible. Este personaje verdaderamente
inolvidable, que inspira la confianza cuando no la pretende, crea
una realidad propia tanto o más válida que la realidad
de los demás. No miente; sólo sucede que todos creen
lo que él finge. Aconsejado por la imprudencia, Thomas
tomó la guerra por un juego. La imprudencia se mudó
luego en arrojo por efecto de la impostura; y este arrojo beneficiará
a tantos y de tan favorable manera, que motivará para siempre
el indeleble recuerdo del personaje.
La obra
Escrita en 1923, a pesar de su brevedad se trata de una verdadera
obra maestra. Probablemente, “Thomas el impostor”
contenga muchas situaciones vividas por Jean Cocteau (1889-1963),
conductor de la Cruz Roja durante la I Guerra Mundial. Recién
publicada, la obra escandalizó a algunos que rechazaron
el tratamiento de Cocteau sobre la guerra; pero la precisa escritura
del autor y el encanto del personaje sobrevivieron a las primeras
críticas y hoy se reconoce sin lugar a dudas su valor literario.
Bibliografía
Thomas el impostor (2006)
Editorial: Cabaret Voltaire ISBN: 84-935185-0-6 |