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Kwei-lan
“¿Y si los antepasados estuvieran equivocados?”

Viento del Este, viento del Oeste
Pearl S. Buck

Fragmentos
 
 
   
    Indice por obra  
 

Thomas el impostor
Opiniones de un payaso
Moby Dick
La isla del día antes
La metamorfosis
El enano
El camino
El jugador
Otra vuelta de tuerca
La tía Tula
Pedro y Juan
El difunto Matías Pascal
El crimen de un académico
Martín Fierro
El extranjero
Estas ruinas que ves
El americano impasible
Requiem por un campesino español
El viejo y el mar
Pedro Páramo
Santuario
El señor presidente
Zalacaín el aventurero

 
       
    Indice por personaje  
 

Guillaume Thomas
Hans Schnnier
El capitán Ahab
Roberto de la Grive
Gregor Samsa
Piccolino
Daniel el mochuelo
Alexei Ivánovich
La institutriz de Bly
Tula
Pedro y Juan Roland
Matías Pascal
Sylvestre Bonnard
Martín Fierro
El señor Meursault
El profesor Aldebarám
Thomas Fowler
Mosén Millán
Santiago
Pedro Páramo
Popeye
Miguel Cara de Angel
Martín Zalacaín

 
       

Sinopsis
La joven Kwei-lan, hija de un rico patriarca chino, acaba de contraer matrimonio. Su marido, cuya exquisita educación ancestral se ha desvanecido por influencia de la cultura occidental, rechaza inicialmente a la esposa. Nuevas costumbres y usos, algunos en contradicción con aquellas convicciones en las que fue educada, deberá aceptar la esposa paulatinamente si desea conseguir el amor de su marido y comprender las díficiles situaciones familiares que provoca el contacto entre las culturas de Oriente y Occidente.

El personaje
Kwei-lan aprendió a adornarse con perlas los cabellos y a rociarlos con frescos aromas. Educada en la honorable tradición de sus antepasados chinos, Kwei-lan aprendió también a guardar silencio ante el marido y a esperar de él la autoridad que determinara sus propias decisiones. Antes de nacer fue prometida al primogénito de una noble familia, cuando éste contaba seis años de edad. De niña se la instruyó en habilidades y artes para tocar el arpa, preparar y servir el té, bordar con hilo de seda cabezas de tigre en el terciopelo de las sandalias. Una vez casada, queriendo ganar la atención del joven esposo, se bordeaba las cejas con un preciso trazo de pincel, como había conocido en la frente de su venerable madre. Nadie podía verle los pies, vendados desde la infancia. Kwei-lan aceptaba que la única misión de su vida consistía en dar un hijo a la familia del marido, al que dedicaba un amor previsto en las reglas de su educación.

En Kwei-lan, la tradición ejerció como enseñanza. Su carácter, la suma de deseos y destrezas de este delicado personaje, heredaba las exigencias y responsabilidades acumuladas en incontables generaciones de jóvenes chinas. Como cualquiera de ellas, Kwei-lan entendía razonable pensarse inferior a todo hombre. Sólo una virtud se le esperaba: engendrar el hijo que asegurara la pervivencia de la familia de su marido. Aunque pudiera suponerse lo contrario, la felicidad encontraba ocasiones y momentos en esta vida. Kwei-lan alivia con holgura la aparente tristeza que el lector imagina en ella.

Incesantemente Kwei-lan educa al lector en los pormenores de la tradición oriental, lo asombra con una inteligencia sumisa de la que emana el aprecio del lector hacia el propio personaje. Poco a poco, según se cuenta su vida, la joven esposa exhibe una sensibilidad superior que la faculta para apreciar la belleza de todas las cosas. Kwei-lan se demuestra capaz de oler el aire de la primavera, aprecia la fértil invasión de los ríos en invierno, retiene en la memoria las ondas del bambú en el jardín, que gimen bajo el peso de la nieve. Al discreto marido desea declararse amante comparándose con la tierra que salta al encuentro del sol. Tanta sensibilidad, expresada como fluir de un manantial de inteligencia, desarma la reticencia del lector y vence su rechazo occidental. Desde las primeras palabras, la joven tiende hacia el lejano lector del Oeste un delicioso puente que lo aproxima a la cultura china. El lector pisa ajustadas baldosas.

La obra
Aunque aparecieron fragmentos de la obra a partir de 1924, “Viento del Este, viento del Oeste” se publicó como novela completa en 1930. Los lectores norteamericanos la recibieron sin entusiasmo; hasta que “La buena tierra”, el siguiente título de Pearl S. Buck (1892-1987), consiguió un sonado éxito que arrastró consigo a “Viento del Este, viento del Oeste”.

Bibliografía
Viento del este, viento del oeste (1995)
Editorial: Ediciones Altaya, S.A.  ISBN: 84-487-0503-3

Viento del este, viento del oeste (1992)
Editorial: Círculo de Lectores, S.A.  ISBN: 84-226-4131-3

Viento del este, viento del oeste (1995)
Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.  ISBN: 84-01-00858-1

Viento del este, viento del oeste (1993)
Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.  ISBN: 84-01-32497-1

Viento del este, viento del oeste (1988)
Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.  ISBN: 84-01-37341-7

Viento del este, viento del oeste (2000)
Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.  ISBN: 84-01-49761-2

Viento del este, viento del oeste (1994)
Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.  ISBN: 84-01-62004-X

Viento del este, viento del oeste (1991)
Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.  ISBN: 84-01-81172-4

Viento del Este, viento del Oeste (1989)
Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.  ISBN: 84-01-81265-8

Viento del este, viento del oeste (1987)
Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.  ISBN: 84-01-90921-X

Viento del este, viento del oeste (2001)
Editorial: Nuevas Ediciones de Bolsillo.  ISBN: 84-8450-583-9

Viento del este, viento del oeste (2004) [Parte de obra completa: Vol. 4]
Editorial: Aguilar  ISBN: 84-03-09546-5

 
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